No me entienden cuando hablo

No son pocas las personas que me dicen que quieren mejorar su comunicación. Cuando les pido que me cuenten qué es lo que necesitan mejorar exactamente, muchas me comentan que una de las dificultades consiste en hacerse entender. Tienen la sensación de que a pesar de que se esfuerzan, no logran que su interlocutor capte realmente lo que quieren transmitir, hay una cierta falta de coherencia entre lo que quieren transmitir y lo que realmente logran transmitir.

Este es el caso de Gloria, una clienta que me decía que tenía problemas con un compañero de trabajo. Según ella, esta persona se comunicaba de forma bastante hostil e incluso le había faltado al respeto. Armándose de valor, Gloria decidió hablar con él con la intención de pararle los pies pero, despues de la conversación, sintió frustración. Básicamente porque creía que le había faltado firmeza y que su compañero de trabajo se había salido por la tangente. Gloria decía que quería aprender a comunicarse mejor, ser capaz de tener una conversación con esta persona sin que le temblaran las piernas y ser capaz de mostrar la firmeza que sentía.

Evidentemente, con Gloria hemos tenido que realizar un trabajo de introspección en el que ha trabajado sus emociones, los límites y reforzado su autoestima. Este es un trabajo que requiere de un proceso. Pero quisiera compartir contigo algunas ideas que pueden ser útil en un contexto así.

En primer lugar, define un mensaje. Básicamente esto responde a la idea de que pienses qué es lo que realmente quieres transmitir a la otra persona, qué es lo que quieres que se lleve a casa una vez haya terminado vuestra conversación. Debe ser una idea, no 50.000. Mejor calidad que cantidad.

Evita el sandwich. Es decir, una conversación, una idea. No siempre sirve la llamada "técnica del sandwich". Esta técnica consiste en dar un feedback negativo en medio de dos feedbacks positivos. Esto puede ser útil cuando, por ejemplo, debemos motivar a un colaborador en quien detectamos un área de mejora pero no cuando debemos tener una conversación sobre límites. Mejor apostar por un mensaje y una conversación para ese mensaje.

Adecua tu comunicación no verbal. En el caso de Gloria, según me contó, no había coherencia entre lo que quería decir y el cómo lo dijo. En lugar de mostrar firmeza, en la conversación se sintió pequeña cosa que hizo que su voz temblara y que se mostrara dubitativa. Las otras personas captan las señales que emitimos con nuestra posición del cuerpo, con nuestra voz y, evidentemente, usan esta información.

Planifica la conversación, es decir, prepárate. Tómate la molestia de «estudiar» a tu interlocutor. Qué le preocupa, qué le importa, cuales son sus intereses en la situación, ... esto te ayudará a anticipar posibles escenarios. Ponerte en su lugar te puede ayudar en este sentido.

Finalmente, se concreta y define qué pides y qué ofreces. De nuevo, cuanto más concreta mejor. Las personas entendemos mejor las cosas concretas que las abstractas. Te pongo un ejemplo: Gloria podía pedirle a esa persona algo tipo «no quiero que me hables mal» pero este mensaje seguro que tenía poco fortuna porque la persona se pondría en mecanismo de defensa. Es distinto, pedir, por ejemplo, que me saludes al entrar, que respetes mi turno de palabra o que no me interrumpas cuando hablo.Concreta siempre que puedas.

Espero que estos consejos te sirvan. Te recomiendo que, si quieres y puedes, inicies un proceso de acomapañamiento personal para trabajar también en un sentido más profundo con aquellos elementos que particularmente podrían estar bloqueando tu comunicación. Será un honor para mí acompañarte en este proceso: hola@eulaliatort.com

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